martes, 16 de diciembre de 2008

Ya hace algunos años de que leí la obra de la literatura universal por antonomasia, en ediciones sólo superada por La Santa Biblia, una gran aventura literaria, fue como leer la vida misma, hice investigaciones diversas para comprender y aprender de este maestro de maestros, Miguel de Cervantes Saavedra.

Tuve muchas imaginaciones, muchas emociones con las salidas de Don Alonso Quijano, mundialmente conocido como Don Quijote, Caballero de la Triste figura es la novela que le dio nombre a este género literario, está llena de sabiduría y de recovecos mentales, intelectuales y emocionales, por ahora me que con este pasaje.

Don Quijote mantuvo la lealtad extraña y sui generis de su flamante escudero Sancho Panza con la firme promesa de que le iba a entregar la gobernatura de una ínsula, esto, algo de amor y amistad los juntó a largo de esta maravillosa historia, “La Ínsula Barataria”, la más ficticia y barata de todas las islas de todos los mundos.

Cuando este momento cumbre va a ocurrir en la historia quijotesca, Don Quijote, en la víspera de la entrega de esta tierra a Sancho lo manda a llamar, cuando el escudero llega a la habitación de su señor, se pone a sus pies y le dice algo como esto:

- Señor, estoy a su disposición ordene
- Don Quijote de la Mancha, con la parsimonia, entereza y estoicidad de espíritu que siempre lo distinguió del resto de los mortales, se refiere así a su noble siervo y sirviente. Sancho mañana será el día que te conviertas en Gran Gobernador de la Ínsula Barataria y es mi deber aconsejarte y alertarte de unos comportamientos que habrás de llevar para ser un ilustre, acertado y misericordioso Gobernador de tus insulares
- Señor, por favor no pierda tiempo en sus exhortaciones démelas y yo los seguiré con pulcritud
- Sancho, lección y consejo número uno: DEVERÁS TEMER LA LEY DE DIOS. Y número dos: DEVERÁS TRABAJAR EN EL AUTOCONOCIMIENTO PERSONAL.

Sólo estás dos admoniciones le manifestó Don Quijote a Sancho. Es algo de lo más sabio que he leído en mi vida, entiendo la ley de Dios como una normatividad ética para la convivencia de nosotros los seres humanos, no se trata de religión sino de sensibilidad espiritual, y que decimos del autoconocimiento personal, trabajo por demás arduo de la vida intrínseca de cada uno, esto lo mencionó Cervantes maestro y avatar de todos los tiempos por ahí de los años mil cuatrocientos y sólo hasta tres cientos años después, Freud hizo su famosa e importante teoría del psicoanálisis.

Habría que considerar la sabiduría inmensa de Miguel de Cervantes Saavedra…


TÚ; MI DULCINEA

Y el Don Quijote, Señor de la Mancha y
caballero de la triste figura – le dijo –
a su Sancho Panza, no siempre
tan fiel y obediente escudero:
“Ella pelea en mí y vence en mí,
y yo vivo y respiro en ella,
y tengo vida y ser”.

Don Quijote tiene a su Dulcinea del Toboso,
yo te tengo a ti, para vivir en mí,
él la tiene y lo hace poderoso,
yo te tengo protegiéndome de mí.

Yo te cuido, te mimo, te arrullo, te abrazo,
y lucho con los molinos de viento de mi corazón,
en la reyerta de pasiones y pasividades
y tu; ocasiones tan difusa, tan distante.

La dama del Quijote, dignificada y magnificente Señora.
Y yo soñador como él, sólo mirando
la realidad de mi alma donde encajada estás,
¿Cómo salirte de este palacio de amor?

Edificado con baldosas de cariño y pasión,
construido con estuco de paz y comprensión.
Elaborado con los planos inclinados, para salir
y volver si el invierno enfría tu corazón.

Que las chimeneas de mis amores,
te calienten el cuerpo y el alma,
que las chimeneas de mis cariños,
te abriguen el cuerpo y el alma.

Como la Dulcinea es del Toboso,
tu, señora mía de la Perla Serrana,
como la Dulcinea es de su imaginación,
tu señora mía de lo más profundo de
mi corazón.

Carlos López Carmen

22de febrero de 2004
12:02 AM.

Gracias por sus comentarios a:

columnarebelde@hotmail.com

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