Invitación a leer cuentos en Casa del Escritor

domingo, 20 de noviembre de 2011

ATENCIÓN
No se les olvide que este 22 de noviembre pueden ir a leer cuentos de entorno político, de revolución o de tema social en la Casa del Escritor. Están todos invitados. Llegas con tu cuento y lees. Martes 22 de noviembre a las 6 pm. No faltes y corre la voz, porfa.
Saludos.
Gerardo Oviedo

CALAVERA

miércoles, 2 de noviembre de 2011

CASA DEL ESCRITOR

De las elegantes fosas
de exclusivo camposanto
salen cosas horrorosas
que a todos llenan de espanto.

Son calaveras horribles
que con dientes descarnados
profieren voces terribles
y gritos de condenados.

En procesión tenebrosa
se dirigen lentamente
a una casa muy famosa
sita por la Cinco Oriente.

Marchando los esqueletos
llevan todos en sus manos
pluma, tinta y mamotretos
cual si fueran escribanos.

¡Mas sí lo son, a fe mía!
y lo fueron al morir.
Escribieron a porfía
y murieron de escribir.

Hoy se reunen rumbosos
sus huesos a sacudir.
Son listos y talentosos,
no lo voy a discutir.

En arrebatos festivos
sus obras quieren leer.
Parece que están muy vivos,
es algo digno de ver.

Hay una calaca flaca
que a nada le tiene miedo.
Entre todas se destaca,
se llama Gerardo Oviedo.

                                                            Carlos García Motte

                                                             Noviembre de 2011







Tarea, 2da Sesión,Curso de Novela :D

domingo, 2 de octubre de 2011

Poema Piramidal de 1 a 14 silabas

Tema: El amor a primera vista o solamente el amor

Tu

Todo

Nosotros

Nos miramos

Y Nos amamos

Enamorándonos

Mudos, ciegos los dos

Un sentimiento mutuo

Que nos llena a nosotros dos

Que nos hace una materia gris

La que transforma y nos destruye

Cuando te atrapa, nunca te suelta

La sonrisa, la brisa el calor que da

Nos transporta a, el mundo de nunca jamás

Donde nunca nos separaríamos sin chistar.

Haiku, sobre la muerte.

Ella Silenciosa

Soberana y Terca

Ángel…un cáncer

Invitación de Gerardo Oviedo

martes, 27 de septiembre de 2011


Amigas y amigos:
Les hago una atenta invitación para asistir a una charla que daré el día miércoles 28 de septiembre a las 6 pm en la Casa de la Cultura.
Sería un gusto y un honor poder contar con su presencia. También informo que, después del evento, nos trasladaremos a Profética para continuar con la velada y, si hay reclamos o felicitaciones, poderlas compartir ahí.
La dirección es: 5 oriente #5. Centro Histórico. Puebla, Pue. (Atrás de Catedral).
Un abrazo y muchas gracias.
Gerardo Oviedo.

Tarea, 1ra Sesion, Curso de Novela :3

domingo, 25 de septiembre de 2011

Imágenes y Metaforas!!

La felicidad es una falacia una mentira

La sonrisa es contagiable

El sabio es loco

La guerra es una sinfonía

El pensamiento es erróneo

Metaforas!!

La felicidad es una falacia una mentira como la existencia de un Dios poderoso es invisible

La sonrisa es contagiable como el dolor inmensurable

El sabio es loco como el loco es sabio .

La guerra es una sinfonía como la paz es una corta canción de cuna.

El pensamiento es erróneo como la teoría sin fundamentos

Dialogo entre la muerte y su pasado

Mujer: ¿quien anda ahi?...

Muerte: Buenas Tardes Allegra.

Mujer: Saul ¿eres tu mi amor?

Muerte: ¿Saul, quien es el?

Mujer: Has regresado, ¿aun me amas?, ¿me perdonaste?... ¿volverás a mis brazos?

Muerte: Al parecer me confundes con otro…perdonarte nunca, amarte…siempre

Mujer: entonces si te confundo…¿porque contestas mis preguntas?, estos años en que me he convertido en arrugas y mi corazón se ha marchitado por ti, ¿porque nunca volviste por mi?

Muerte: Ese día, ese noche en que te busque te encontré con otro, y entendí que yo nunca podría amar. Me convertí en algo que no te imaginas y ahora tengo el honor de verte por última vez.

Mujer: ¿Me viste con otro?, te pido disculpas…no se que mas decirte.

Muerte: Tú ya no tienes porque hablar, mi trabajo aquí ya esta predicho, ahora levántate que tenemos que irnos.

Mujer: ¿vienes a matarme?

Muerte: No, tu solamente estas por morir, yo te conduciré por la puerta del hades y te quemaras en el infierno, solo eso, soy el puente entre la vida y la muerte y viceversa.

Mujer: entonces, tú eres la muerte…

Muerte: así es, y ahora que sabes esto debes morir más que nada en este mundo.

Mujer: ¿tanto te hice para merecer esto?, te pido disculpas y me liberes de esto, de seguro te he hecho infeliz, tu corazón se pudre al verme aquí ¿no es cierto?, solo te estás vengando y como en una pesadilla, despertare a tu lado, como en los viejos tiempos.

Muerte: ¿acaso mi tono de voz no es serio?, no hay ninguna pesadilla, ni me pudro por verte aquí, me satisface el hecho de verte quemarte en el infierno, nunca fuiste una buena mujer, “cariño”, y lo pagaras hoy, lo quieras o no.

Mujer: Esta bien, sé que esto es una pesadilla de la cual pronto despertare…

Muerte: la única pesadilla que tendrás, es esta.


Mujer: Pero ¿que no entiendes? no quiero ir contigo suéltame, ¡AYUDA!...¡AYUDA!

Muerte: Allegra, ¿estas asustada?

Mujer: ¡ AYÚDENME PORFAVOR!

Muerte: Oh mira, el es Alexander, ¿te acuerdas de el? oh claro, lo quemaste vivo

Mujer:no, esto es un sueño, ¡una PESADILLA!

Alexander: ¿Porque me quemaste madre?...¿no te vasto con la muerte de papa?, ¿acaso no me querías?...¿!NO ERA DIGNO DE TU QUERER!?

Mujer: no...¿esto no es verdad?, ¡Saul, ayúdame!

Muerte: Pero...si yo no se de que me hablas, mujer. ¿Saul? Saul ya no existe.



CACERÍA

jueves, 11 de agosto de 2011

TAREA EN PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA PERSONAS.

Me sentía muy cansado y arrastraba las botas en la tierra húmeda. La escopeta colgada en mi hombro no había efectuado un solo disparo. Volvía a llover y el monte silenciaba sus ruidos para ceder la palabra a las gotas que resonaban en las frondas, crecían y se dejaban caer pesadamente mojándolo todo. Decidí descansar ahí, de pie, las bocas de los dos cañones bajo el ala del sombrero que escurría como el alero de una casa. En cuanto dejara de llover reanudaría la marcha. Aún no perdía las esperanzas. No sería la primera vez que yendo de regreso me saliera una buena pieza que recompensaría con creces el esfuerzo. Así permanecí inmóvil, por completo mezclado con el entorno, esperando pacientemente que la lluvia dejara de caer.
    Habías salido esa mañana y caminado por varias horas cruzando potreros y alambradas para llegar a tus cazaderos favoritos. Encontraste las acahualeras de varios temazates y todo parecía prometedor. Mañana cenarías venado en casa. La lluvia iba y venía y el calor secaba tus ropas que no bien se habían secado cuando volvía a llover, lluvia suave y abundante. Después de unos minutos, la lluvia cesó y empezaste a caminar. Vadeaste un arroyo. El monte empapado te mojaba más que la lluvia misma. La escopeta embrazada, amartillada y lista, parecía esperar ansiosa como perro de presa tu orden de disparar. Por enésima vez, volvía a llover.
   El calor era intenso y el olor a materia orgánica putrefacta lo llenaba todo. Quieto como una estatua pero atento a su entorno buscaba cualquier indicio. Súbitamente, el matorral a su derecha se agitó violentamente y un gran bulto oscuro pegó la arrancada y salió tumbando monte. Tomado por sorpresa, alcanzó por instinto a levantar el arma. Con el corazón acelerado por la impresión, su experiencia por aquellos montes le impidió disparar. Aquello era más grande que un venado y alcanzó a ver que se trataba de un macho. Un gran toro del potrero vecino. Su corazón recuperó rápidamente el ritmo después del susto y se sintió afortunado por no haber asesinado un animal que le hubiera costado no sólo la cena de mañana sino las del resto del año.


SONETO AL VIENTO

Penetra por las puertas invisibles
de casa donde muros son ventanas,
arrastra al sol que nace en las mañanas
y calienta rincones imposibles.

Atiza llama tenue en la fogata
que por la noche nos espanta el frío
y trae el rumor que corre por el río,
donde la luna se refleja en plata.

Viajero inquieto en busca de destino
por veredas que nunca se trazaron
su andar no deja huellas ni camino.

Ignora si sus pasos empezaron
donde algún ave comenzó su trino
o allá donde sus vuelos terminaron.

                                                                                    Carlos García Motte


viernes, 5 de agosto de 2011

Hugo Barranco

SESIÓN 5

TAREA 2

Cuento con tres narradores: primera, segunda y tercera persona

Cuando abriste la boca, no creíste que pesaría tanto sobre tu relación con Natalia. Ella siempre te había parecido juguetona y dispuesta a la socarrona ocasión; sin embargo, una broma no se vuelve una tragedia sólo en las novelas de Milán Kundera, también en la vida real las bromas, cuando no son entendidas, se vuelven senderos inhóspitos e intransitables. Esto pasó porque tu desidia a explicar las cosas con precisión supera irremediablemente las amigables formas de la gente educada. Pero que te importa a ti la gente, a ti lo único que te importa es que Natalia vuelva contigo. Te has dado cuenta que ahora tendrás que inventar una mentirilla, pero también piensas que una mentira acarrea otras más; así que concentras toda tu atención en crear una mentira que no eche a andar la gran máquina del universo que te lo retribuya en una sarta de males.

Natalia y Leandro descansaban en la tarde del domingo, Leandro se sentía de tan buen humor que empezó a bromear con Natalia; sin embargo, Natalia estaba algo distante y no se encontraba tan bien.

―Tengo algo que decirte ―dijo Leandro con cara de seriedad­―, pero necesito que lo tomes con mucha calma.

Hasta entonces Leandro pudo captar la atención de Natalia, y ésta con un gesto de curiosidad le pregunto.

―¿Entonces es cierto?

Leandro no supo que contestar y Natalia interpretó su sorpresiva indecisión como una respuesta afirmativa. Leandro recuperado de la pregunta se apresuró a decirle:

―Sí, es cierto, todo es cierto, ―mientras miraba como Natalia se levantaba para irse.

Yo no sé porque se ha ido. Me dejó para siempre. Ella jamás sabrá que es una mentira con lo que se ha ido. Yo mismo no he podido inventar nada coherente. No sé en qué habrá pensado, qué mentira se habrá contado. Necesito saber qué pasó para no contarme entre los locos. Ella estaba hermosa esa tarde y yo flotaba embriagado con el aroma de su presencia. Yo le dije que estaba dispuesto a confesarle un secreto horrible. Ella de inmediato se puso incómoda y pasó de la quietud a la efervescencia sentimental. Me preguntó de qué estaba hablando y cuando creí que iba a estallar, la atajé y le dije que había comprado un biscuit en la repostería francesa que, por cierto, eran sus favoritos. Ella me miró, entre divertida y a punto de explotar, y yo remate diciendo que no le había comprado uno. Ella me miró inexpresivamente y me dijo que si yo no era capaz de ser sincero con ella, entonces nuestra relación no tendría sentido. Estuve tratando de convencerla que era una broma, pero ella sigue esperando que le confiese un secreto nefasto.

Tarea 1

A

B

B

A

A

B

B

A

C

D

C

C

D

C

El rudo viento juega minucioso

Despliega las ondas de tus cabellos

Provocan suspiros tus ojos bellos

Que nos brindaron un amor rabioso

Octubre ofreció un beso cariñoso

En el dormitorio de los destellos

Donde habitan los deseos plebeyos

Que recuerdan tu cuerpo milagroso

Tu piel una feliz naturaleza

Enredada a tus huesos ancestrales

Que fijan el desvelo en tu cabeza

Y bañan mi cuerpo cálido en sales

Tus provocas esta sutil bajeza

Virgen impura que limpia mis males

Ricardo Enriquez.tarea.4

domingo, 31 de julio de 2011

RIMA DÉCIMA

Tan lejos de mí te siento
vuelve la desesperanza
aunque tu ser me encanta
yo no tengo acercamiento
ni a tu cuerpo ni a tu aliento
ni a un instante ni a un momento
pues nos separa una valla
de una cobardía insensata
reprimiendo el sentimiento
que me quema a fuego lento.

HUGO BARRANCO TAREA 1 SESIÓN 4

sábado, 30 de julio de 2011

SESIÓN 4

TAREA 2

Cuento: enfrentamiento entre un personaje erótico contra un tanático

Matilde y Fernando, su cuñado, departían sobre las anécdotas familiares; Fernando la había invitado a tomar café; Matilde, aunque no veía con buenos ojos la invitación, aceptó porque hablarían de un asunto importante, según había dicho él. Y, después de intercambiar algunas risas, Matilde con actitud inquisidora plantó frente a él una pregunta:

¿Cuál es ese asunto tan importante que tratar?

―Me preocupó encontrar las radiografías de Mario en el despacho de la planta ―dijo Fernando con preocupación y agregó―, no pude evitarlo y le pedí al doctor Ruiz revisarlas.

Matilde, primero apretó los dientes, después arrugó el ceño y al final contestó:

―No te preocupes, Mario me contó sobre las dichosas radiografías y todo está perfecto. Tu hermano goza de la salud de un toro. Creo que estás exagerando.

Mario se encogió de hombros y se quedó pensativo. No le pareció correcta la ligereza de Matilde. Cuando él vio las radiografías, bastó reflexionar un poco para darse cuenta del acecho de la muerte. La experiencia más cercana que había tenido con la muerte fue cuando su padre atropelló a un perro callejero; así cada vez, a su memoria regresaba la imagen sanguinolenta y el espectáculo de tripas embarradas. En su interior permaneció la sensación de escozor si en lugar del perro callejero, eso le sucediera a cualquiera de las personas que más quería. No, jamás podría sobrevivir a una suerte tan cruel. Y era preciso, a toda costa, evitar el dolor.

―Déjame contarte lo que me dijo el doctor Ruiz ―al mismo tiempo que tomaba una de las manos de Matilde y continuó―, y después me dices si exagero.

Matilde se estremeció con el contacto de las manos de Fernando y al instante retiró la suya.

―Mario no tiene problema alguno. Ayer, por ejemplo, se levantó temprano a correr, por cierto me dijo que corrió sus acostumbrados ocho kilómetros ―y añadió Matilde triunfante―: ¡Mario es la persona más sana del mundo! Y así seguirá por muchos años. El doctor Ruiz querrá que cuide su salud y por eso mismo te ha dicho…

―¿Cómo puedes estar tan tranquila? Todavía no te contado lo que dijo el doctor Ruiz, tú eres la esposa de Mario y deberías estar aterrada con la idea de perderlo.

Matilde observaba los finos rasgos de su cuñado, su figura esbelta, el pecho que asomaba tras su camisa, percibía el aroma a madera de su loción: sintió mucha atracción por él en ese momento. Tomó consciencia de las sensaciones que eran provocadas por Fernando y un ataque de rubor la tomó por sorpresa. A pesar del cosquilleo que inundaba su cuerpo, respondió con suficiente aplomo y él, sometido a su honda ansiedad, no se daba cuenta de las transformaciones corporales de su cuñada.

―Tranquilízate, Fernando, y explícame que te dijo el doctor Ruiz.

― Mario tiene cáncer de pulmón ―contestó con los ojos apunto de una inundación.

Matilde se levantó y abrazó a Fernando. Ella sintió el contacto de su cuerpo y se apretó contra él. Se sintió contagiada por el llanto y se dedicó a consolar a Mario mesando sus cabellos, al tiempo que besaba sus mejillas, una y otra vez; y, en un ataque de emoción, besó sus labios húmedos por el llanto. Mario se abandonó entre sus brazos sin consciencia porque le dolía la enfermedad de su hermano. Matilde supo hasta entonces porque ella lloraba: no lloraba por la posible muerte de su marido, lloraba porque estaba vivo.

TAREA 1

Elegante caballero

Y con adusta mirada

Recoge su cruel espada

Ha dejado en el tintero

versos del amor ligero

como los del cantinero

Una carta de su amada

Con su letra perfumada

Dejó un mensaje agorero

Que acabo en lance certero

A

B

B

A

A

A

B

B

A

A








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