Santuario de cocodrilos

domingo, 21 de marzo de 2010


La sala estaba llena. Como de costumbre había fotógrafos en la primera fila, camarógrafos buscando el mejor ángulo, grabadoras en micrófonos y bocinas, periodistas impacientes haciendo preguntas incómodas, cables por doquier, palabras al aire, gente cuyo trabajo es buscar algo que decir al día siguiente. Gente molesta. Sin embargo, útil y necesaria.

El Presidente de D&J Corporation lo sabía perfectamente. Dejó el café a medio tomar -algo inusual en él-, y se dirigió a la rueda de prensa. ¿Se siente bien Señor?, Gabriel calló ante la mirada recibida. Estoy bien.

Entró con esa sonrisa de empresario exitoso que los periódicos quieren en sus portadas, saludó y se sentó.

-Buenas tardes señores, tenemos veinte minutos para la sesión de preguntas, cederé el micrófono. Les pido mencionen su nombre y el medio del que vienen –decir esto para Rosa era mero protocolo. Al final el Presidente mandaría sus reproches por la falta de organización.

-Juan Robles, Te Cuento. Mi pregunta Señor Presidente es ¿qué le hizo decidir subsidiar un santuario de cocodrilos?

El Presidente respiró hondo. Ya había imaginado miles de preguntas relacionadas con el tema, y sus respuestas.

-Lo hice porque somos una empresa interesada en la conservación del medio ambiente.
-¿Sabía que de no tomar medidas adecuadas en Tomatlán la especie desaparecería?
-Por favor –la voz de Rosa era de resignación más que de molestia-, limítese a una sola pregunta.

“No y me tiene sin cuidado”, Sara sonrío al escuchar esas palabras. Sentada en la esquina izquierda se preguntó qué dirían los periodistas si este hombre fuera capaz de ser, por una vez en su vida, sincero.

-¡Señor!, Ivonne Gutiérrez, De día noticias. ¿Cuándo se inaugurará?, ¿cuánto dinero se invirtió? y ¿qué ganancias espera obtener?

Rosa lanzó un suspiro, ¿era tan difícil comprender la frase “una sola pregunta por medio”? Al parecer, sí.

-Tomaré la primera. En seis meses estaremos inaugurando D&J Sanctuary. Por supuesto contamos con la asistencia de todos ustedes ese día.
-Claudia Torne, Unversia. Retomando, ¿qué relación tiene D&J con los cocodrilos?, ¿dará un giro de 180° su empresa?

Lo primero que vino a la mente del empresario fue “Ninguna”, lo segundo, “Nunca”. Sara miró fijamente el sudor que corría por la frente del Presidente, lo importante no es su pensar, sino sus acciones.

-La relación es la que todo ser humano tiene con la naturaleza.

“¿O sea ninguna Señor?” Los ojos del Presidente buscaron al responsable, ningún movimiento le delató, tampoco pareciera que alguien más hubiera escuchado. “No, nadie más me escuchó, sólo tú. Y a propósito, deberías mostrar más interés en este nuevo proyecto, con esa imagen estás condenado a la quiebra”.

-¿Quién eres? –el Presidente en su nerviosismo se había olvidado de la prensa.
-La sesión ha terminado señores, gracias por su presencia –Gabriel actuó rápidamente, debía impedir que tomaran al Jefe por chiflado-, ¿nos vamos Señor?
-Asegúrate de tener un registro completo desde hace tres meses. Video, audio, artículos publicados. Lo quiero todo en mi escritorio por la mañana.

“Espera veinte minutos y vuelve. Solo” la orden era suficientemente clara.

Para cuando la puerta se abrió, Sara había terminado de beber su café y ocupaba la silla que minutos antes correspondiera al Presidente.

-¿Qué hace y cómo lo haces?

“Veo que no hay necesidad de presentarnos. Bien, hago mi voluntad y tú eres el medio. El cómo me lo reservo”.

-¿Qué pretendes?

“Quiero invertir tu dinero en algo útil, eso es todo. Tú no lo harías así que yo te guiaré”.

-No puedes. Las decisiones son mías y sin mi consentimiento no harás nada. Tengo…

“¿Pruebas Señor Presidente? ¿Ya notaste que no he abierto la boca ni he movido un solo dedo? Las cámaras de seguridad, grabadoras y aquel guardaespaldas sólo verán a una persona sentada escuchando hablar a un pobre hombre agotado por el trabajo”.

-¡Yo no estoy loco! Tengo todo el poder necesario para hacer lo que quiera, ¿me entiendes? Lo que yo quiera. Podría matarte ahora mismo si quisiera.

“El santuario es tema que no está abierto a discusión. En la inauguración acariciarás la suave piel de un cocodrilo, su nombre es Timo. Y si vas a matarme… bueno, sólo te digo que lo mismo da”.

-¡Yo no recibo órdenes de nadie! No sé qué pretendes, pero me sobran recursos para acabarte. Y así será.
“Retírate”.

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