19. CUENTO BREVE PARA CONCURSAR: "LOS ÓRGANOS EN EL FONDO DEL TAZÓN"

lunes, 23 de junio de 2008

recibido: 23/06/2008
10:41 am
Los órganos en el fondo del tazón


La mesera avanzaba con rapidez entre los asientos de los invitados. Con una mano sostenía una gran charola llena de platillos y, haciendo uso de la otra, colocaba con destreza cada platillo frente a cada persona. El plato llegó a mí. Acompañado de una ensalada, un humeante filete de…mmm…¿cerdo?... mmm… sí, es cerdo lo que me espera. ¡Qué ingenio! ¡Siempre lo mismo! Siempre carne de pavo en navidad, pescado en semana santa, mole de pollo y arroz rojo en cada fiestita. Y ahora cerdo. ¡Caray! Las tipas que prepararon esto siempre hablando de variedad pero lo único que varían es el adorno del platillo. Para colmo quieran que sea crítico de alimentos. ¿Cómo esperan que pueda lograrlo si todos me dan lo mismo?
No se les puede ocurrir algo nuevo, algo como… no sé…iguanas o delfín, marmotas o… los labios de esa hermosa nena que está sentada frente a mí.¡SÍ! no sólo sus labios también todo su cuerpo. Sería un magnifico manjar. Podría empezar besando su boca y después devorar todo su exquisito cuerpo. Podría no sólo comérmela a ella. Podría comer a muchos más. Podría alimentar humanos con bellotas para que sepan bien. Hay cerdos que los alimentan durante toda su vida con bellotas, y a la hora de ser comidos saben exquisito. Debería hacer criaderos de humanos y mataderos para humanos. Mmm suena buena idea. Crearía mi propia empresa de carnicería humana. En navidad vendería humanos rellenos, mmm con mucho gusto me daría a la labor de rellenarlos, abrirles el vientre; extraer los órganos y colocarlos en el fondo de un tazón para cocinar un guiso después; atiborrar el cuerpo con diversos alimentos y hornear, sí, sería interesante. Y por qué no, hacer salchichas (serían un éxito en los estadios de béisbol y puestos de hot-dogs) y jamón, mortadela y hasta quesos de humano.
Claro, no faltaría la competencia, ya me imagino en la entrada de una taquería un enorme trompo de suculentos cuerpos destazados y unidos en uno solo para darnos el placer de lo culinario. Seguro habría tacos de vagabundo como los hay de perros callejeros. Lo que me hace pensar que no toda la carne sería recomendable, habría carne infectada de algún virus y se crearían nuevas enfermedades. Aunque también sería como un control de plagas, no habría tanta población y no nos faltaría alimento, incluso la carne humana sería más económica gracias a su abundancia. Quizá la carne se clasificaría por categorías entre fina y corriente. A los pobres les tocaría comer carne corriente como la de algunos chóferes de autobús, cantantes de cumbias o mierdas por el estilo y hasta uno que otro político. La clase alta comería carnes de importación de cada continente, las cuales tendrían una sazón diferente según el platillo típico de cada zona. La gente culta preferiría comer filósofos, pintores y novelistas.
Habría carne para cada forma de pensar; me drogaría comiendo hippies, me embriagaría comiendo borrachos, me inspiraría comiendo músicos, enamoraría comiendo poetas y me excitaría comiendo prostitutas.
Podría matar a mi vecino y dárselo en pedazos a mi perro. ¡Sí! Haría croquetas de humano, seguro a los perros les encantarían.
En las fiestas podría llevar una canasta de dedos empanizados o rellenos de chocolate a modo de regalo. Asesinaría a mi profesora y llevaría su carne a la cooperativa para que hicieran con ella algunas tortas. En los botaneros servirían ojos asados con cacahuates y cerveza helada. Mmm.
Se acabaría la hambruna en África y en diferentes partes del mundo si mandan como alimento a los que sobran en China.
Los corredores comerían piernas para fortalecer las suyas, los imbéciles devorarían cerebros con la ingenua intención de pensar.
Y por qué no…mmm… comerme el corazón de la niña que me lo ha negado tanto.

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